Acompáñame en mi primera media maratón

¿Cómo son las 24 horas del día de una chica que corre su primera media maratón? Quédate en este post y descubre todo sobre como fue este día tan especial para mí.

La VigBay

La carrera elegida para estrenarme en media maratón fue la VigBay. Decidí anotarme en enero (como autorregalo del Día de Reyes) para así contar con varios meses de preparación e ir probándome a los pocos.

Esta es una prueba que empieza en la playa de Samil, en Vigo, y que termina en Baiona, a la altura del Parador de esta misma villa. Es conocida en Vigo y alrededores por su recorrido, ya que todo el circuito es por la costa y cuenta con importantes desniveles.

altitud VigBay
Altitud de la VigBay sobre el nivel del mar

Las horas previas​

Los nervios estaban a flor de piel, no solo por la emoción de correr la carrera, si no también por esos pensamientos que me rondaban la cabeza; ¿conseguiré acabarla?

Me levanté alrededor de las 7:30am, desayuné una tortada de pan integral con mermelada de fresa y miel y fresas picadas acompañadas de plátano. Me vestí, peiné, me lavé los dientes, cogí mi mochila y salí de casa con tiempo directa a la aventura.

Sobre las 9:15am llegué a Samil. Organicé la riñonera que iba a llevar conmigo y todo lo demás lo dejé en el guardarropa, para que una vez llegase a Baiona, tuviese ropa de cambio y abrigo. Calenté como es debido, me hice alguna que otra foto para el recuerdo y ya solo quedaban 5 minutos para las 10am, así que fui yendo hacia la zona de salida. ¡Iba a empezar ya la carrera!

Mi ropa y dorsal para la VigBay
Desayuno VigBay
Mi desayuno para la VigBay

Durante la media maratón

El alcalde de Vigo, Abel Caballero, dio el pistoletazo de salida. 

Los primeros kilómetros fueron bastante amenos, pues todo el mundo animaba y al ir en pelotón tirábamos los unos de los otros. Sin darnos cuenta, Gabri y yo ya habíamos completado la mitad de la carrera.

Desde el kilómetro 12 hasta el 16 bajamos el ritmo, pero seguíamos bien de cabeza. Además, mis amigas vinieron a animarme y eso me ayudó muchísimo.

Lo difícil fue a partir del 18º kilómetro, las fuerzas empezaban a flaquear y la cabeza decía «no puedo». Pero con la ayuda de Gabri y las ganas de acabarla… ¡Se terminó y de qué manera! 

Las horas posteriores

Sonriendo con mi medalla

Los 21 kilómetros habían terminado y tocaba vuelta a la calma, pero la emoción no se iba. Celebré con Gabri y mi familia que habíamos llegado a la meta y aprovechamos para pasarnos por los diferentes stands que montaron en Baiona con motivo de la carrera.

Después, volví a casa, comí con mi familia en casa, descansé en el sofá y poco más. El cansancio era real y había que recuperarse bien después de tal esfuerzo. 

Y aquí acaba mi diario del día de hoy. Una jornada que de seguro recordaré siempre. No todos los días se corre una media maratón por primera vez… 

Deja un comentario